Son entre cinco
y seis adolescentes, casi todos ellos vendrían de otra zona y según los relatos
de los vecinos, cascotean las casas del barrio. Si alguien sale, escapan
corriendo, si no contestan la agresión, ingresan y roban. Varias casas de una
misma cuadra ya fueron violentadas en la última semana. Exigen mayor seguridad.
"Saltan muros y portones, se llevan todo lo que encuentran y se saben
impunes por su condición de menores", explicó a diario época una vecina
del lugar.
Los delincuentes atacaron viviendas ubicadas en las calles Renacimiento, Palermo, Yugoslavia, Thames y Cirilo Blanco y no hay un horario exclusivo para los embates de la banda. Los vecinos denuncian que los maleantes están atentos a quienes salen a trabajar por las mañanas y toman aquellas casas como objetivos para cometer sus fechorías.
"Nosotros llamamos a la Policía y ellos vienen, pero ya llegan tarde para prevenir. Y si bien hay recorridas de los patrulleros de la comisaría 18ª, lo cierto es que los delincuentes también los tienen vigilados a los policías y cuando el móvil se aleja, ellos aprovechan para atacar las casas", explicó Ester, una vecina de la zona.
A una misma familia ya le entraron al menos tres veces a la casa y les robaron garrafas, cables y otros elementos. Anoche, violentaron un enrejado de la puerta principal de una vivienda. Doblaron todo el metal. Días antes, a ese mismo vecino le destrozaron a piedrazos un ventanal trasero de su vivienda. Andan por los techos y los muros, y pese a que muchos de los vecinos poseen cámaras de seguridad y queda registrado el accionar de la banda, su condición de menores de edad hace que la Policía tampoco pueda avanzar penalmente sobre estos delincuentes.
"Sentimos mucha impotencia, porque atacan a todas horas. Días atrás, a una vecina le destrozaron el vidrio del auto a plena luz del día. Atacan a cascotazos los techos y esperan a ver si alguno de nosotros salimos -esta es una señal de que no pueden ingresar-, pero si nadie se asoma se cuelan por los muros y rejas, llevándose todo lo que pueden. Lo venden por unos pocos pesos, para comprar bebidas y droga. Estamos aterrados de que uno de estos días no encuentren a alguien solo en su casa y termine por suceder una tragedia", explicó Ester.
Se han creado
grupos de WhatsApp de seguridad, en los que los vecinos se informan entre ellos
y se alertan ante cualquier anormalidad en la cuadra, pero "esto no es
suficiente. Ya nos hemos contactado con el subsecretario de Seguridad de la
provincia y esperamos que alguna autoridad se haga cargo de nuestros reclamos,
porque el problema se va agravando rápidamente. Acá hay gente de trabajo en el
barrio y no podemos estar padeciendo esto. No se descansa tranquilo. A la noche
escuchás una lluvia de piedras en tu techo o escuchás cómo andan pateando las
puertas, siempre buscando ver en dónde entrar. Ni pensar dejar la casa sola
para ir a visitar a algún familiar. Todos estamos afectados con esta situación.
Todos los padecemos", concluyó la vecina.
Los moradores
del barrio Nuevo esperan que las autoridades policiales tomen cartas en el
asunto rápidamente. A los delincuentes comunes, que ya venían causando pánico
en el barrio, se le suma una nueva generación, mucho más violenta.
Fuente: época
