La mujer policía fue víctima en
dos oportunidades de dos agresiones distintas, pero ambas con consecuencias. Un
jefe policial fue desplazado tras haber protagonizado un hecho de abuso en
plena fiesta. Aseguran que la familia de la víctima recibió amenazas
telefónicas en las últimas horas.
En un giro sorprendente del caso
de la cabo de la Policía, apaleada por su marido, trascendió ayer que el motivo
de la furia del sujeto fue presenciar cómo un comisario inspector, jefe de la
comisaría Primera de Saladas, "abusó sexualmente de la subalterna,
besándola sin su consentimiento". El marido vio la escena y malinterpretó
la existencia de una "relación". A partir de allí comenzaron las
agresiones, sin posibilidad de que la efectivo pueda explicar que había sido
víctima de su propio superior. Ayer, el propio jefe de Policial ordenó el
sumario interno y el inmediato pase a pasividad del titular de la dependencia
involucrado.
Mientras, la familia de Mariela y
la jefatura realizaron un traslado hacia la capital para ingresarla en un
nosocomio de mayor complejidad, el avance de la investigación develó un detalle
contado por la propia víctima y respaldado por algunos camaradas, quienes
habrían sido testigos de la actitud del comisario inspector A., jefe de la
comisaría Primera, según revelaron fuentes oficiales a este medio. Ayer por la
mañana, el propio Comisario General Leguizamón ordenó el reemplazo de la
jefatura en aquella dependencia y la inmediata apertura de un sumario interno
en contra de A., que actualmente quedó en pasividad, según confirmaron desde la
plana mayor.
Lo que sobrevino después de esa
secuencia, fue la cabo de Policía siendo sometida a una descomunal tortura a
golpes de todo tipo que derivaron en su internación hospitalaria, sin que ella
pudiera explicarle a su esposo, que había sido víctima de un abuso sexual.
En tanto, su familia a través de
su hermana Raquel eligió contar algunos detalles de lo que sucedió aquella
madrugada, tras la fiesta por el día de la fuerza, que incluyó una descomunal
paliza y hasta un intento de homicidio seguido de suicidio por parte de su
pareja, aún en libertad.
"Al subir al auto después de
la fiesta la noqueó de un golpe en el rostro. En un momento se despertó y vio
que estaban sobre la Ruta 13. Nos contó que al parecer Fiol quería incrustarse
con el auto, con ellos dos dentro, contra uno de los palos de la luz, pero
justo venía otro vehículo de frente y por alguna razón cambió de idea. Mi
hermana se alcanzó a bajar del auto y dijo que se iba a ir caminando a la casa,
pero él la volvió a subir a las trompadas dentro del vehículo", contó
Raquel.
Más delante en la charla sostuvo
que "durante todo el trayecto la fue golpeando con mucha saña, en la
cabeza y en el rostro. Incluso, cuando ella recuperaba la conciencia y él la
veía, la volvía a golpear hasta desmayarla. Cuando llegaron hasta la casa, él
la bajó de los pelos y pateándola en la cara y en la cabeza. La metió de esa
manera a la vivienda, sin dejar de agredirla; la llevó hasta la pieza donde
estaba su hijo de 10 años durmiendo y se la tiró inconsciente y toda
ensangrentada. El auto estaba todo lleno de sangre. Al ver a su madre con
sangre y sin reacción, el chico se asustó y llamó a mi mamá y le dijo,
"abuela vení que mi mamá está muerta", continuó relatando la hermana
de Mariela.
Siempre según el testimonio de
Raquel: "El tipo (por Fiol) siempre le decía un poco en joda y un poco en
serio, que no le importaba nada que sea policía, que la iba a matar con su
propia arma reglamentaria". Cabe señalar que ya había un antecedente de
violencia familiar, donde Mariela fue brutalmente golpeada por su pareja;
incidente en el que tampoco fue detenido.
Fuentes allegadas al caso,
indicaron que en medio de esta delicada situación de salud de la cabo, desde la
Jefatura de Policía solicitaron el traslado de la mujer hacia la capital, con
el consentimiento de su familia.
En paralelo, fuentes cercanas al
caso indicaron que había trascendido unos supuestos llamados telefónicos
amenazantes hacia la familia, aunque no lograron establecer de dónde provenían.
La investigación sigue su curso.
Fuente: diario Época