En una entrevista en profundidad, el comisario general César Omar Fernández mostró su preocupación por la violencia ejercida por los delincuentes, especialmente los motochorros. El uniformado analizó la necesidad de bajar la edad de imputabilidad de los menores, fue crítico por la rapidez en la liberación de los malvivientes y aseguró que hay que calificar con mayor rigurosidad los delitos en los que se pone en riesgo a las víctimas.
"Comisario. No es habitual que un policía, y más aún con su rango, realice declaraciones de estas características. ¿Está seguro de la publicación de esta nota?" preguntó época. "Sí, lo estoy. No hay problema", respondió el comisario general César Fernández.
El uniformado que se sentó frente a este periodista tiene a su cargo la Dirección General de Seguridad y Prevención del Delito de la Policía de la Provincia. En la charla hizo hincapié en varias oportunidades en la necesidad de brindar garantías a las víctimas de los delitos, expresó su preocupación por el nivel de violencia con el que los malvivientes llevan adelante sus fechorías, reprochó la facilidad con que muchos malhechores recuperan la libertad, consideró necesaria la baja de la edad de imputabilidad y el agravamiento de las imputaciones en los casos en los que asaltantes ponen en riesgo la vida de las personas a las que atacan.
En estos últimos días se denunciaron varios robos en los que estuvieron involucrados delincuentes armados. ¿Es una coincidencia este registro o hay un incremento en esta modalidad delictiva?
Sí. Este delito se está incrementando en la capital correntina. Notamos una agresividad importante en los delincuentes. Nos llama poderosamente la atención y debemos estar atentos a la situación. Pero el gran problema que estamos combatiendo y que hemos bajado considerablemente es el robo de motocicletas y el arrebato.
Quizás el arrebato, el robo de los motochorros, es el que más impacto tiene en la comunidad…
Desde el punto de vista de inseguridad son casos complicados. Si bien hay distintas modalidades hay arrebatos muy peligrosos. Generalmente los delincuentes atacan a personas indefensas, mujeres adolescentes o mayores, masculinos de avanzada edad. Hemos visto la saña con la que actúan, inclusive tirándolas de las motocicletas. Somos auxiliares de Justicia, pero creemos que desde el Poder Judicial deben ver este problema. Si bien lo caratulan como un delito menor es uno grave en el que la víctima hasta puede perder la vida… a la víctima la tiran al piso con la moto en movimiento, esto puede traer consecuencias muy graves para su salud.
Cuando atrapan a algunos de estos motochorros que actúan con este nivel de violencia y la víctima no resulta seriamente golpeada, la carátula del caso es robo en grado de tentativa o lesiones leves. Y, por ello, el delincuente recupera rápidamente su libertad. ¿Entiende que debe caratularse de otra manera, como homicidio en grado de tentativa?
Sí. De esta manera le mostraremos a la sociedad, al vecino y a los delincuentes de que al tener una caratula fuerte pueden quedar detenidos, presos, privados de su libertad. Nuestras estadísticas indican que hemos arrestado a muchas personas por este tipo de delito y que al salir vuelven a delinquir. Son reiterativos. Tienen un prontuario. Con los menores también hay que hacer una política importante: cometen un delito y la Justicia busca ver de qué manera encauzar. Está bien, deben tener las razones por las que los mandan a rehabilitación. Pero el menor sale, no hace lo que debe, no sigue los protocolos establecidos y reincide en los delitos. La Policía, entonces, vuelve a combatir el mismo delito con los mismos actores.
Detienen a un delincuente que gana rápidamente la libertad en el marco de la continuidad de una causa que puede ser eterna. ¿Cómo usted sigue teniendo ganas de atrapar a los delincuentes si sabe que rara vez quedan detenidos? ¿Cómo convence a sus subalternos que continúen con la labor?
Primero, somos servidores públicos. Es una vocación. Debemos llevar tranquilidad a los vecinos. Pero la inseguridad estará latente en la ciudad porque uno ve el panorama social en el que está sumergido el país. No somos ajenos. Delitos van a haber. La Policía, entonces, deberá ejercer el control para que esto no sea cada vez más grande. Gracias a Dios lo estamos haciendo, nuestras estadísticas indican 7 u 8 delitos por día, lo que es bajo. Pero es por el trabajo incansable de hombres y mujeres que integran la institución policial. Siempre hablamos con la tropa, con los muchachos que hacen el trabajo preventivo en calle, porque ven que el delincuente que sale a hacer un arrebato está libre y esa misma persona puede cometer 3-4 por día en una seguidilla de hechos.
Muchas veces, al escuchar las crónicas de damnificados de los ataques de malvivientes que fueron atrapados por la Policía, las víctimas cuentan que todavía estaban exponiendo en la comisaría y por la puerta del costado se estaba yendo el delincuente. ¿Qué les dice a las víctimas?
Es un gran problema. Parece que nos olvidamos de la víctima. Si se compara a una película, la víctima es el actor principal. Debemos protegerlas. No hay que abandonarlas. Recientemente, un colega suyo (periodista) sufrió un robo con brutal violencia. Recurrió primero, con lógica, a la Policía. E hizo una serie de preguntas con justa razón ¿Quién le brindará la garantía, la seguridad, si el menor que lo atacó, que lo apuñaló, nuevamente salió? La Justicia mandó al menor a un lugar para reintegrarse a la sociedad, pero este adolescente no acata los protocolos establecidos, se escapa, lo encontraron ingiriendo bebidas alcohólicas y otro tipo de sustancias. Eso llama la atención a la víctima. No nos podemos olvidar de la víctima, es quien sufrió el ataque. Como sociedad y Estado debemos brindarle las garantías.
¿Debería bajar la edad de imputabilidad de los menores?
No lo digo yo, lo dicen las estadísticas. Es un fiel reflejo de lo que ocurre. La Justicia dice que son menores a los 13-14 años, pero fuman, toman bebidas, andan con armas de fuego, entones… Debemos hacer un balance objetivo y usar el sentido común. Tiene que bajar (la edad de imputabilidad). Debemos trabajar sobre eso.
¿Considera que los jueces viven en otra realidad?
No sé si viven en otra realidad o se ajustan mucho a lo que está escrito. Pero uno camina la calle permanentemente, visita los barrios, tiene reuniones con los vecinos… y sabe lo que pide la gente común. Nos piden mayor seguridad. El Jefe de Policía nos impartió la directiva del 80-20. Es decir, un 80% del personal policial en calle y sólo un 20% en tareas de oficina. Y si podemos sacar más gente, para la prevención, lo haremos. Es que fortaleciendo la prevención combatimos estos delitos comunes. Pero debemos ser realistas, la capital creció una enormidad, tenemos más de cien barrios. Debemos hacer un trabajo serio y en conjunto entre todos los actores que competen a la seguridad pública.
Recientemente, época entrevistó al presidente del Superior Tribunal de Justicia, Luis Eduardo Rey Vázquez, y al titular del Ministerio Público Fiscal, César Sotelo. Ellos no creen en la baja de la imputabilidad y apuntan mucho a la educación y contención de los chicos. Todos coincidimos que es la solución pero a largo plazo, no es una medida que brinde seguridad y justicia en lo inmediato. ¿Qué le parece que se debe hacer en lo inmediato?
Pueden decir que hay que trabajar en las escuelas. Diez puntos. ¿Pero los resultados cuándo se van a dar? En 10-15 años. Póngase en el lugar del vecino que quiere la seguridad en su barrio hoy, ya. Además, veamos la educación de hoy. En las escuelas prenden fuego en las aulas, se pelean por apuestas, llevan elementos contundentes como cuchillos… Si esperamos 10-15 años debemos tomar conciencia y ser realistas de lo que puede ocurrir en ese tiempo. Todos los actores son importantes, el Estado tiene varias patas y entre todos debemos hacer la seguridad pública. Yo tengo una familia detrás y quieren caminar tranquilos, disfrutar de nuestra ciudad. El Poder Judicial dice que hay que hacer un trabajo de fondo… ¿Cuántas villas tenemos en Capital? Uno caminando por las villas ve la forma en la que vive esa gente y ellos mismos no ven un futuro. Sin un trabajo digno, sin un ingreso acorde nunca van a lograr comprarse una zapatilla. Además, el consumo de droga está instaurado en los distintos barrios. Y allí vamos a atacar para que los jóvenes no se sumen a este flagelo.
En la nota con Sotelo, el fiscal general dijo que muchos delincuentes no tienen en cuenta la vida de las víctimas porque "están jugados por la droga y el alcohol". ¿Estos casos de robos tan violentos están relacionados a la droga o a una total falta de empatía hacia las víctimas?
Ambas cosas. Al hacer parámetros de lo que fue la delincuencia hace 15 años y lo que es en la actualidad, uno puede observar que antes había códigos entre los delincuentes. Antes no se atacaba a mujeres, hoy son las principales víctimas. Hoy los delincuentes no tienen códigos. ¿Qué pasó? Entró el consumo de drogas, las bebidas, el querer ser el capo del barrio, la poca importancia que se le da a la vida. Por eso tenemos que hacer un trabajo serio, focalizarnos que es una realidad.
¿Entonces es imprescindible tomar medidas más severas en los casos de delitos menores para no llegar a uno grave?
Sí. Si las penas son un poco más severas bajará esta modalidad y la violencia de este delito. El caso (Roxana) Dalpozzolo (Nota de Redacción: más información ver página 3) es un ejemplo. ¿Cuántos casos sabemos en los que estos delincuentes las tiran como si nada de la moto y las víctimas sufrieron lesiones gravísimas?
¿Cree que con la implementación del nuevo Código Procesal Penal en la primera circunscripción se podrán solucionar los problemas de delincuencia recurrente y tan habitual?
Esperemos que sí. Aparentemente la dinámica será más ágil. Esperemos que sea para bien de la sociedad. Yo hablo de quienes piden, el hombre y la mujer que salen todos los días a la mañana a llevar a su hijo a la escuela, a trabajar. Te piden mayor rigurosidad en las sanciones. Al margen de los errores que puede tener la Policía hay que enfocarse en las sanciones. Tenemos que ser más hijos del rigor y allí vamos a andar bien.
En noviembre pasado, en un operativo policial en Costanera Sur murió un joven de 18 años, Lautaro Rosé. Se investiga al procedimiento de los uniformados. ¿Qué reflexión le merece?
Es un hecho que se está investigando. Desde el Estado Mayor Policial tenemos que confiar en lo que dicen los subalternos referente al procedimiento. Está trabajando el Poder Judicial con otra fuerza de seguridad para garantizar que se sepa qué es lo que ocurrió esa noche. La familia tiene derecho a reclamar, pero es la Justicia la que debe dirimir. Fuente: Diario Época





