Romina comentó que tras conocer
que su hermana fue manoseada por su padre biológico decidió denunciarlo. El
caso llegó a la Justicia en 2020 y, desde entonces, el hombre estuvo prófugo
hasta hace 15 días que regresó al barrio, en zona rural de la localidad de
Lomas de Vallejos donde habitan ambas denunciantes.
El caso recayó en el juzgado de
Instrucción N°1, en el cual fue doblemente denunciado por abuso sexual Ricardo
Héctor R. de 64 años.
"Desde que recuerdo siempre
dormí con mi padre en un catre. Y mi madre dejaba que eso suceda", comenzó
su cruel relato Romina, hoy de 32 años.
"A los 16 decidí irme de mi
casa porque él me buscaba para tocarme y abusar de todas maneras. Mi madre
siempre lo supo pero como era una mujer sometida jamás dijo algo",
recordó.
La mujer convive junto a sus tres
hijos menores, además de su hermana de 19, quien quedó a su cargo desde que
denunció a su padre.
"Fue en julio de 2020 que
ella (su hermana) le narró que fue abusada. En ese momento dije basta y fuimos
a la comisaría de Lomas (de Vallejos)", narró.
Desde que se conoció la denuncia,
el hombre Ricardo Héctor R. se profugó hasta hace 15 días que Romina se lo
cruzó, portando un machete, situación que le asustó y hasta le ocasionó
problemas de salud.
"Él (su padre) se domicilia
con mi madre a 50 metros de mi casa. Y temo que mis hijos o mi hermana sean
lastimados. Avisé a la Policía de Lomas de Vallejos y también llamé al Juzgado
en el cual tuve una respuesta desafortunada. La secretaria que me atendió me
dijo que mi denuncia no va a prosperar porque no tengo abogado", comentó
lamentándose de la situación.
Tratamiento
Hace dos años que Romina debe
acompañar a su hermana en su tratamiento médico, "tiene depresión y es
bipolar, todo a causa de las situaciones que atravesó. Yo también recibo
atención médica porque esto me hizo revivir los vejámenes que sufrí desde los
cinco años", dijo a época.
"Desde diciembre pasado
estamos a la espera de que la Justicia nos otorgue acompañamiento, protección y
hasta los exámenes psicológicos para las dos", agregó.
"Espero justicia y
protección", expresó Romina en llantos.
Recordó que, meses atrás,
formaron parte de una movilización en la localidad de varias mujeres que
llegaron hasta la comisaría y al juzgado local para pedir por detenciones de
los acusados en varios hechos de abusos.
"Acá no nos escuchan.
Estamos desprotegidas", sentenció.
Romina comentó que debe
ausentarse de su domicilio varias horas por su trabajo, cuida a personas
mayores, por lo que el temor de que algo malo suceda está latente desde que
volvió su padre al barrio. "Quiero protección para mis hijos y
hermanos", reiteró.
Fuente: Diario época





