La intervención se inició tras una denuncia penal que alertaba sobre la presunta venta clandestina de carne en una vivienda de la zona. Con la correspondiente orden de allanamiento dispuesta por el Juzgado de Garantías, y con intervención de la Fiscalía en turno, los efectivos se constituyeron en un domicilio ubicado por calle 19.
En el lugar, y con la presencia de una perito veterinaria, se constató la existencia de carne vacuna, porcina, embutidos y vísceras, distribuidos en cinco freezers, con un peso total aproximado de 308 kilos.
Según el informe oficial, los productos presentaban alteraciones en sus características organolépticas, olor nauseabundo y deficiencias en la cadena de frío. Además, se detectó la presencia de insectos, lo que agravaba las condiciones de conservación.
Ante esta situación, se procedió al secuestro de la mercadería y se dio intervención a la fiscalía, que dispuso la desnaturalización de los productos tras las pericias veterinarias correspondientes.
La causa continúa bajo la órbita judicial para determinar eventuales responsabilidades.

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