"Felipe" apareció muerto en el barrio La Tablada
de la localidad correntina de Esquina y una pequeña pieza de plomo empezó a
contar lo que había pasado. El veterinario policial encontró en el cuerpo del
perro un proyectil de aire comprimido y, desde ese momento, la Policía Rural
comenzó a seguir cada dato hasta llegar a un sospechoso.
Con las pruebas reunidas, la Justicia autorizó allanar una
vivienda del mismo barrio. Allí encontraron y secuestraron una carabina de aire
comprimido que ahora será peritada para determinar si fue el arma utilizada.
La investigación terminó además con la detención de F. M.,
de 25 años, quien quedó alojado en la Comisaría Primera y a disposición de la
Justicia.
Felipe no podía contar quién le había disparado... pero la herida, el proyectil y el trabajo de los investigadores hablaron por él. Porque la crueldad contra un animal también deja huellas.
Fuente:
www.radiodos.com.ar

